Explicaciones para mi madre
Agosto del 2011, Valparaíso.
Me fui hacia la izquierda extrema por que me aburrí de la pena negra, de ver injusticia y dominio de unos sobre otros en cada paso que doy. De la angustia de ver la rabia de los míos que a veces me desconocen por venir "de donde viene el enemigo". De salirme del carrete llorando, por que el festejo y los tambores burgueses no solucionan la pena de los esclavos (que también somos nosotros).
Yo me puse a tu izquierda no por los ideales políticos que me inculcaste, si no por la forma en que vi, desde chico, como miras a la gente.
En la sensibilidad que TU me traspasaste sin darte cuenta, simplemente sintiendo. En como hablas y siempre hablaste con la gente. Del recuerdo del día que fuiste a un funeral, cuando bien chica, de pura gente “pobre” y lo bien que lo pasaste, cuando no te querías volver a tu casa. Del recuerdo de Reumén, del campesino, del vino tinto, del troleh moco. De cómo siempre miraste. Y de cómo te vi llorar por la injusticia.
Lo siento mamita mía pero me quedo en la ultra izquierda por que, paradójicamente, con la capucha me siento real. Ahí, en la barricada con los míos, con el deseo de que muera, aunque sea uno, de esos perros, traidores de los suyos.
Quiero que sepas que lo único que busco es la libertad, vivir en un lugar y un sistema sin esclavos, donde yo pueda cuidar con plena felicidad de mi niño el clemente, mi compañera la nicol, y de ti. Y que ustedes tres cuiden también de mi.
En fin, estoy metido en una guerra por que de otra forma no concibo mi vida en este momento, pero tu eres mi madre, y a ti te debo todas las explicaciones que quieras, hasta que, en 40 años mas, yo te entierre con mis manos y con la alegría de haber sido humanos.
Con cariño, panchito.
Agosto del 2011, Valparaíso.
Me fui hacia la izquierda extrema por que me aburrí de la pena negra, de ver injusticia y dominio de unos sobre otros en cada paso que doy. De la angustia de ver la rabia de los míos que a veces me desconocen por venir "de donde viene el enemigo". De salirme del carrete llorando, por que el festejo y los tambores burgueses no solucionan la pena de los esclavos (que también somos nosotros).
Yo me puse a tu izquierda no por los ideales políticos que me inculcaste, si no por la forma en que vi, desde chico, como miras a la gente.
En la sensibilidad que TU me traspasaste sin darte cuenta, simplemente sintiendo. En como hablas y siempre hablaste con la gente. Del recuerdo del día que fuiste a un funeral, cuando bien chica, de pura gente “pobre” y lo bien que lo pasaste, cuando no te querías volver a tu casa. Del recuerdo de Reumén, del campesino, del vino tinto, del troleh moco. De cómo siempre miraste. Y de cómo te vi llorar por la injusticia.
Lo siento mamita mía pero me quedo en la ultra izquierda por que, paradójicamente, con la capucha me siento real. Ahí, en la barricada con los míos, con el deseo de que muera, aunque sea uno, de esos perros, traidores de los suyos.
Quiero que sepas que lo único que busco es la libertad, vivir en un lugar y un sistema sin esclavos, donde yo pueda cuidar con plena felicidad de mi niño el clemente, mi compañera la nicol, y de ti. Y que ustedes tres cuiden también de mi.
En fin, estoy metido en una guerra por que de otra forma no concibo mi vida en este momento, pero tu eres mi madre, y a ti te debo todas las explicaciones que quieras, hasta que, en 40 años mas, yo te entierre con mis manos y con la alegría de haber sido humanos.
Con cariño, panchito.

