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sábado, 23 de marzo de 2024

"Llorar a lágrima viva"

 Arreglo o desarreglo del poema del gran OLIVERIO GIRONDO.


- Llorar a lagrima viva.

-Llorar a chorros.

-Llorar la digestión.

-Llorar el sueño.

-Llorar ante las puertas y los portones.

-Llorar de amabilidad y de antipatía.

-Abrir las canillas, las compuertas del llanto.

-Empaparme el alma, y traspasar la camiseta.

-Inundar las veredas y las calles de Melipeuco llorando.

-Y salvarme a nado.

-Asistir a talleres de literatura y de terapia llorando.

-Atravesar el océano atlantico llorando.

-Llorar como un cucuy, como un cocodrilo, si es verdad que los cucuíes y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.

-Llorarlo todo

-Llorarlo con la nariz, con las rodillas.

-Llorarlo por el ombligo, por la boca.

-Llorar de amor, de hastío, de ausencia.

-Llorar de hippies, de peo, de flacura.

-Llorar con el Kío mirándome y aullando.

-Llorar por todo los otros llantos.

-Llorar de insomnio y todo el día.



miércoles, 18 de enero de 2023

NO ME DESPEDIRE NUNCA


                                                           NO ME DESPEDIRE NUNCA



  Sucumbo a la meta de abarcar 46 años en esta carta.


 Entones, cogeré solo una porción de nuestras vidas juntos. Quisiera salirme de mi cotidiana costumbre rigurosa y poder transportarme con la espiritualidad que Matias vivió.


 Tal vez esta actividad sugerida por Moisés, mi terapeuta, obedece mas bien a una emergencia para desatar mi atadura, más que a a despedirme, o, a salirme del borde en que me acerco hoy.


 Pero no veo este borde como una amenaza, más bien como una necesidad de afrontar una pena irreversible.

 Por eso no voy a despedirme.


 Del desgarro que conforma mi cuerpo y mi mente, ni siquiera se perfila el asombro, solo el apuro de cuestionarme y cuestionar todo.Es una crisis, siempre mi vida entera ha estado en el borde, pero este es demoledor, trata de derribarme, así que no me asombraré si viene otro peor que sea el definitivo.

 Por eso no voy a despedirme.


 Voy a nutrirme con el dolor, porque este dolor es la injundia que contiene el amor a mi Matias.

 Seguramente voy a contradecirme una y mil veces, pero seguiré y seguiré con los mocos pegados a su carita como ese día en la morgue los dos solos. Es mi realidad libre de la ficción o del anhelo.

 Solo que por ahora, me está faltando un poco del  humor que emanaba de los poros del Mati y que nos caracterizaba a Pancho, Mati y yo, y por supuesto al Cleme que es genial.


 No creo que exista una única manera de salir del vacío. Nací alegre y pesimista y creo que ese pesimismo me ha fortalecido al igual que  la transparencia de Moisés al sugerir esta carta de despedida, porque las palabras son una derivación del cuerpo, convirtiéndola eso si,  en no despedida.


 Me quedaré caminando al borde, adormecida con los pies en la tierra húmeda de mi Tracura para siempre.


domingo, 22 de mayo de 2022

Byung-Chul Han.

Algunos sociólogos ya están difundiendo un romanticismo del coronavirus. Hablan de desaceleración o de sosiego. Según ellos, esta sería una oportunidad. Volveríamos a tener tiempo para prestar atención al canto de los pájaros o para detenernos a oler el aroma de las flores. Pero conviene mantener un cierto escepticismo. Lo que probablemente sucederá es que tras la epidemia el capitalismo avanzará aún con mayor ímpetu y que nosotros viajaremos aún con menos escrúpulos. La presión para aportar rendimiento, para optimizarnos y para competir seguirá aumentando. En este momento el capitalismo no está siendo desacelerado, sino retenido. Reina una paralización nerviosa, una calma tensa. No nos abandonamos al sosiego, nos han obligado a una inactividad. La cuarentena no es un tiempo de tranquilidad. No se producirá ninguna revolución viral.

domingo, 10 de abril de 2022

J.M.Coetzee

La realidad no merece mucho respeto, J.M. Coetzee

J.M. Coetzee

Como ves, estoy completamente dividido, indeciso y confuso. Mi profesión me ha convertido en mercader de ficciones. A juzgar por lo que escribo te debe de resultar evidente que la realidad no merece mucho respeto. Me considero un escritor que más que reflejar la realidad en su ficción se limita a usarla. Si el mundo de mis ficciones resulta reconocible, es porque (me digo a mí mismo) me resulta más fácil usar el mundo que tengo a mano que inventarme uno nuevo. Gustave Flaubert escribió una vez (en carta a Louise Colet) que aspiraba a escribir un libro acerca de nada, un libro que estuviera cohesionado simplemente por las tensiones mutuas entre sus componentes y no por la correspondencia con ningún mundo real. Jamás llegó a escribir aquel libro: era demasiado difícil, y además no lo habría leído nadie. Pero resulta significativo que un escritor al que se considera un archirrealista tuviera una opinión tan baja de la realidad.
Lo que nos une al mundo real es, en última instancia, la muerte. Te puedes inventar historias sobre ti mismo hasta quedarte satisfecho, pero no eres libre para inventarte el final. El final tiene que ser la muerte: es el único final en el que se puede creer en serio. ¡Menuda ironía que para echar el ancla en un mar de ficciones haya que recurrir a la muerte!

J.M. Coetzee
El buen relato
Conversaciones con Arabella Kurtz
Traducción: Javier Calvo

Foto: J.M. Coetzee


domingo, 28 de noviembre de 2021

Modelo Mercantil.

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Mierda.