Rincones Literarios: Un Viaje Poético
Rusia: El Alma Apasionada

Aleksandr Pushkin (1799-1837)
Considerado el fundador de la literatura rusa moderna, Pushkin exploró temas de amor, libertad y el destino ruso con una maestría inigualable tanto en poesía como en prosa.
Del céfiro nocturnoDel céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.
Salió la luna dorada,
¡silen…! ¡chis!… guitarra al son.
La española enamorada
se ha asomado a su balcón.
Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.
¡Quítate, ángel, la mantilla!
¡Cual claro día muéstrate!
¡Por la férrea barandilla
enseña el divino pie!
Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.
Estoy entre rejas en húmeda celda.El prisionero
Criada en cautiverio, un águila joven,
mi triste compaña, batiendo sus alas,
junto a la ventana su pitanza pica.
La pica, la arroja, mira la ventana,
como si pensara lo mismo que yo.
Sus ojos me llaman y su griterío,
y proferir quiere: ¡Alcemos el vuelo!
¡Tú y yo somos libres como el viento, hermana!
Huyamos, es hora, do blanquea entre nubes
la montaña y brilla de azul la marina,
donde paseemos sólo el viento. ..¡y yo!
Todo lo sacrifico a tu memoria:Todo lo sacrifico a tu memoria
los acentos de la lira inspirada,
el llanto de una joven abrasada,
el temblor de mis celos. De la gloria
el brillo, y mi destierro tenebroso,
lo bello de mis claros pensamientos
y la venganza, sueño tormentoso
de mis encarnizados sufrimientos.
India: La Sabiduría Ancestral

Rabindranath Tagore (1861-1941)
Poeta, filósofo, músico y artista bengalí, Tagore fue el primer no europeo en ganar el Premio Nobel de Literatura. Su obra evoca una profunda espiritualidad y conexión con la naturaleza.
Tu lenguaje, Señor, es muy sencillo,EL DISCÍPULO
mas no así el de tus discípulos
que hablan en tu nombre.
Yo comprendo la voz de tus alas
y el silencio de tus árboles.
Comprendo la escritura de tus estrellas
con que nos explicas el cielo.
Comprendo la líquida redacción de tus ríos
y el idioma soñador del humo,
en donde se evaporan
los sueños de los hombres.
Yo entiendo, Señor, tu mundo,
que la luz nos describe cada día
con su tenue voz.
Y beso en la luz la orilla de tu manto.
El viento pasa enumerando
tus flores y tus piedras.
Y yo, de rodillas,
te toco en la piedra y en la flor.
A veces pego mi oído
al corazón de la noche
para oír el eco de tu corazón.
Tu lenguaje es sencillo, mas no así
el de tus discípulos que hablan en tu nombre.
Pero yo te comprendo, Señor.
Te amo, sí ¡Perdóname mi amor!TE AMO
Pajarito que yerras tu camino, como tú, estoy cazada.
Cuando mi corazón se estremeció de dicha,
perdió su velo y se quedó desnudo.
Cúbrelo tú de piedad, ¡y perdóname mi amor!
Si no puedes amarme, ¡perdóname mi pena!
¡Pero no me mires así, desde tan lejos!
Me arrastraré callada a mi rincón
y m sentaré en la sombra, tapando con mis dos manos
la vergüenza desnuda. No me mires , no me mires,
¡y perdóname mi pena!
Si me amas, ¡perdóname mi alegría!
No te rías de mi descuido porque ves que mi corazón
se me va en este mar de ventura.
Cuando me siente yo en mi trono,
y reine sobre ti, tirana de mi amor;
cuando, como una diosa, yo te conceda mis favores,
sé tú indulgente con mi orgullo,
¡y perdóname mi alegría!
Allí donde existen los caminos, pierdo mi camino.EL CAMINO
En el ancho mar, en lo azul del vasto cielo nadie trazó rutas jamás.
Las alas de los pájaros y su canto, la llamita de las estrellas, las flores en ronda de las
estaciones, ocultan el sendero.
Y he preguntado a mi corazón: ¿Acaso tu sangre, el paso de la sangre, no conoce el camino
invisible?
Japón: La Belleza Efímera

Matsuo Bashō (1644-1694)
El maestro más reconocido del haiku japonés. Bashō elevó esta forma poética, capturando la esencia de la naturaleza y la existencia humana en breves y evocadoras pinceladas.
No hablaron una palabra
el anfitrión, el huésped
y el blanco crisantemo.
Ah, este camino
que nadie recorre,
excepto el crepúsculo.
La luna de la montaña
ilumina también
a los ladrones de flores.
Un viejo estanque;
Se zambulle una rana,
El sonido del agua.
De qué árbol florido
No lo sé,
Pero ¡ah, qué fragancia!
Silencio;
La voz de las cigarras
Penetra las rocas.
Una noche de otoño;
Un cuervo posado
En una rama seca.
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