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domingo, 28 de noviembre de 2021

Modelo Mercantil.

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Mierda.

viernes, 19 de noviembre de 2021

PERDIDA.


Corría el año 1966 y yo comenzaba a dar mis primeros pasos en la prostitución, arrincono el abandono de la leche materna, la cobija,  las noches de sueño y me olvido de llorar.


Perdida! Me grita un hombre gordo y grande desde la última casa cruzando la calle. Tiene la mandíbula cuadrada, desencajada y ríe a gritos con su amigo que aplaude.


En medio del callejón hay un árbol con raíces arrestadas por los adoquines, camino imprecisa con mis botas blancas largas arriba de la rodilla y la minifalda que me dio Huenteo en Tracura antes de venirme a Victoria  para mi cumpleaños del año pasado, cuando cumplí 13 años. 

Me detengo en la calle 18 del Paseo de  las Penurias, los faroles y las lámparas amarillentas de arco a media luz  le dan un aire romántico y mi perfume dulzón se confunde con el aroma de las flores que atestan la cuneta.


Lo veo desde lejos, es el mismo que cada cada atardecer se sienta en aquel banco, con los ojos semicerrados, la cabeza recostada en el borde de la grada, donde los Notros formaban una hilera roja que contrasta con su pelo y bigote atezado. Me acerco para pedirle que encienda mi cigarrillo, y lanzó un escupitajo furioso contra el suelo, se enderezó con dificultad titubeando con ademanes de vagabundo mudo y misterioso. 


Femenina y digna, pero aún un poco borracha, lo tomo del brazo . Él se zafa meneando la cabeza de un lado a otro pero luego se detiene y me arrastra hacia adelante. Me seduce la incertidumbre,  me empuja y caigo en el pasto, su cráneo alargado y animalesco se recuesta contra la luz de los faroles, el bigote le goteaba.



Y ahora estaba allí, con las mejillas hinchadas, sola,  despedazada .Con la ropa diseminada , los ojos negros de maquillaje corrido. Tengo hambre. Decido ir a tomar desayuno, pero franquee la callecita  a la izquierda donde estaba el Bar Penumbra, la puerta me volvió el alma al cuerpo al sentir su olor azumagado, el humo de los cigarrillos, las ventanas tapiadas con gruesas cortinas para ahuyentar la luz del día. En el gramófono sonó una melodía empalagosa . Bailo y bailo,  en un desorden torpe y sin sentido al ritmo del canto. Mi danza tiene algo de siniestro.



Carmela.


lunes, 15 de noviembre de 2021

Trance

El Sr.T me recibe esa noche, la tormenta arrecia y en la pared carcomida por la humedad y el sudor del cemento cuelga el espejo que espera en penumbras el reflejo borroso de alguienel suypropio, el rostro del célebre terapeuta.

Arrastro la silla y me siento frente a él. Levemente suspendida, creo distinguir mi figura, me acomodo suavemente y aflojo mis párpados.

 

El Sr.T hace girar el péndulo que oscila lentamente su danza hechicera.

 

-Es un viaje, un viaje secreto -dice el Sr.T-. No tema, Sr Vnada malo le pasará.

¿En que lado prefiere estar?

 

Inesperadamente, una muchacha con una pollera roja irrumpe en la habitación y habla al oído. Violentamente, la puerta se cierra y el Sr.T desaparece tras ella.

 

Allá o acá trastabillo y camino indeciso sobre el pasto mientras siento el resonar de una cascada que cae lenta, como los párpados de un gigante. Sólo el viento me reconforta y deambulo en medio del silencio que se propaga en forma de ausencia, el cielo estropeado, oscuro, inconcluso, pero ascendente. Entonces reconozco,  no muy lejos, mi casa, donde cantó la muerte con su pollera roja. Huyo del delirio. Corro y corro desanudando el espacio entre otros cuerpos que giran sin rumbo en la niebla. 

 

Otra vez la soledad. Un gimoteo que no sale de mi boca me aterriza de nuevo frente al reflejo turbio. Hundo el cansancio en toda mi piel y me veo desnudo, confundido en el hechizo de las piernas de la muerte y su pollera, enroscándonos en un rojo delirio de espejos, amoroso, infinito.

 

 

Carmela 10/11/2021

lunes, 25 de octubre de 2021

Mátalas.


 

Cabizbajo, Nibaldo pisa el suelo de tierra endurecido del Bar Penumbra, tropezando con todas las mesas que se le cruzan apuradas en el camino, los parroquianos no lo miran, avanza con la lentitud de sus pasos aporreados hasta que nuestras mantas mojadas se entrelazan como nuestros vasos lluviosos de vino tinto, y durante esos litros de infinitos pesares El vomita su rabia, su goce, su guitarra y sus perdones.

 

Mientras habla ,canta, suspira, llora y ríe. Yo escucho el silencio interrumpido de nuestras copas que se estrellan el secreto  ranchero de su pena, de odios, de coraje, de su amor ardiente que apaga con fuego de leña seca y vapor de poncho  húmedo .

 

Se calla y su figura silente se recuesta en las tablas de tapa de pino donde entra el frío colado. Me acerco y le susurro entre barboteos una pistola, una serenata caliente para la infiel, un abrazo lleno de locuras con flores perfumadas, sudores y caminos de arrayanes.

 

Casi no lo veo, se deshace en el humo de la Penumbra, en el sordo gimoteo de palabras que se precipitan hacia la  noche helada y se disuelven como el aguacero.

 

Escribí este cuento, basado en la canción “ Mátalas” del mejicano Alejandro Fernández.( para un taller literario )

viernes, 22 de octubre de 2021

Mágico

Déclenche mes désirs
 Avec tes mains sur ma peau
 Je veux sentir les vagues
 De tes lèvres enflammées
 Je veux vivre ta folie 
Embrasse moi encore
 Embrasse-moi sans cesse


 Jacqueselivre.

lunes, 9 de agosto de 2021

Diarios

"Ven a vivir conmigo. Tendremos todos los libros de poesía que existen en el mundo. Toda la música. Todos los alcoholes que arden en los ojos y corroen el odio. Nos embriagaremos hasta oscilar como seres de una materia fosforescente, y diremos tantos poemas que nuestras lenguas se incendiarán como rosas". -- Alejandra Pizarnik Diarios, 4 de agosto de 1962 (fragmento) Argentina, 1936 - 1972

jueves, 5 de agosto de 2021

Carta a Bartolo

Hoy, mi familia y yo nos mudamos .Después de tantos años me voy de este pueblo de carbón de piedra. Vengo a despedirme de ti, Bartolo. Desde este escondrijo tapizado de hojas , donde suelo verte, te escribo. Quiero despedirme con un abrazo ahora que tan de repente ya no soy una niña… pero no me atrevo, y por eso vengo hasta aquí a dejarte esta carta ,en este banco donde tu, cada noche te recluyes a dormir. La soledad al igual que a ti, me persigue y doy vueltas sin destino, aún no se cuanto tiempo ha pasado desde ese día en que te hice esas morisquetas feas, terroríficas; ese día en que pasé por tu lado y cuando vi tu cuerpo grande como un toro salí huyendo del laberinto. Vuelvo a despedirme ahora para siempre. No creo que vuelva a verte. Por eso quiero decirte que siempre te tuve miedo. Eras tan hosco, tan triste ,la gente de este pueblo decía que eras el hombre del saco y pasaban caminando lejos de ti. Los niños huíamos y nuestras madres nos amenazaban con que nos meterías a todos en él si nos portábamos mal. Pero en tus ojos había ternura, soledad…y mi redención. Quiero despedirme, agobiada por el arrepentimiento de no haberte abrazado, porque ahora que estás viejo y sin memoria , tan solo con la espada y sin oponer resistencia ya es tarde. Lloraré en silencio, sola, pero reconfortada por el deseo de encontrar un lugar celeste en ese escondido caos.

lunes, 5 de julio de 2021

ELISA LONCÓN-4/7/2021

https://youtu.be/VcRzI9_M9wU
 

jueves, 18 de marzo de 2021

Acerca de una canción sin palabras

 Le besaría a usted los pies. Se lo suplico. Encuéntrenos a Anna Sushkó. Vivía en nuestra aldea. En Kozhushkí. Anna, de apellido Sushkó. Le daré todos los detalles y usted publíquelo. Es jorobada. Y muda desde niña. Vivía sola. De sesenta años. Durante la evacuación , la metieron en una ambulancia y se la llevaron en dirección desconocida. No sabe ni leer ni escribir, por eso no hemos recibido ninguna carta de ella. A la gente sola y enferma la ingresaban en asilos. La escondían. Pero nadie sabe las direcciones.

  Publíquelo.

  Toda la aldea le tenía lástima. La cuidábamos como si fuera una criatura. Uno le cortaba la leña; el otro le llevaba la leche. Un tercero le hacía compañía por las tardes. Le encendía la estufa...

  Durante dos años, después de padecer en diferentes lugares, hemos regresado a nuestras casas. Dígale que la suya está entera. Tiene techo y ventanas...Y lo que está roto o lo hayan robado, lo arreglaremos entre todos. Denos solo una dirección , donde vive la pobre, que iremos a buscarla y la traeremos. La traeremos de vuelta. Para que no se muera de la tristeza. Le besaría a usted los pies. Un alma inocente sufre en algún rincón extraño.

  Y otro detalle...Me había olvidado...Cuando le duele algo, se pone a cantar una canción. Sin palabras. Solo con la voz. Porque hablar no puede. Cuando le duele algo, tararea una canción: " ta-ra-rá "...Así se queja.

  Ta-ra-rá...

Maria Volchok

vecina.


( VOCES DE CHERNÓBIL-SVETLANA ALEXIÉVICH )



sábado, 30 de enero de 2021

ESCUCHAR.

“En el futuro habrá posiblemente, una profesión que se llamará oyente. A cambio de pago, el oyente escuchará a otro atendiendo a lo que dice. Acudiremos al oyente porque, a parte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Hoy perdemos cada vez más la capacidad de escuchar. Lo que hace difícil escuchar es sobre todo la creciente focalización en el ego, el progresivo narcisismo de la sociedad. Narcisismo no responde a la amorosa voz de la ninfa Eco, que en realidad sería la voz del otro. Así es como se degrada hasta convertirse en repetición de la voz propia.


Escuchar no es un acto pasivo. Se caracteriza por una actividad peculiar. Primero tengo que dar la bienvenida al otro, es decir, tengo que afirmar al otro en su alteridad.” Luego atiendo a lo que dice. Escuchar es un prestar, un dar, un don. Es lo único que le ayuda al otro a hablar.


Byung-Chul Han.