Monotonía de la vida cotidiana
Guillermo Riedemann.
Guillermo Riedemann.
Solía permanecer tardes enteras
frente a la pequeña ventana
del estudio estrecho y frío.
Miraba sin ver absolutamente nada,
absorto o perdido en fragmentos,
pedazos de recuerdos, fantasías
fuera de sentido y posibilidad;
ideas desechables o palabras
inútiles que se reunían y separaban
en una sucesión sin orden ni jerarquía,
una precipitación de imágenes sin señas
de relación, diálogos mudos sin respuesta
ni coherencia, pensamientos dejados atrás,
reflexiones deshilachadas que se volvían
pasado, olvido, y menos.
Horas con su propia música de fondo:
el televisor encendido en la sala
y el frenético zapping de la mujer de los ríos
o de alguien que la suplantaba
pero seguía siendo ella.
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