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sábado, 8 de agosto de 2020

Una carta desde Fuenteheridos

El vie., 3 abr. 2020 a las 2:46, fabriciano ferrero 

Ya dispuesto a las 7´30,  te mano mis buenos días, te lleguen cuando te lleguen.El orden en los horarios me permite no descentrarme, en el fondo soy el monje que nunca fui. Sin novedades en el confinamiento, sigo viviendo de piel para adentro. ¡Que pena que no puedas ver el programa, bellísimo!. de un Chile que es un poco mío; de un país al que pertenezco, y que cambia su perfil de "largo pétalo de mar", por un contorno de corazón. Aún no amaneció, pero lo adelanta el canto de un ruiseñor que cada mañana me acompaña. Seguro que el pan sale bien, aunque no este lo suficientemente cocido, le falte sal o levadura,,, ¿qué importa?, queda bien. Cuando tome un trozo durante el día pensaré que es del que hiciste, Te meteré en los gestos prosaicos, como en una oquedad en que meto los objetos valiosos y que conforman el "tesoro" de un niño, que guarda como importante, la humilde canica, la moneda de poco valor, el reloj estropeado hace tanto tiempo. Lo sencillo con valor de alhaja, guardado a buen recaudo, en un lugar secreto. Los besos no, los que me mandas los bebo con la premura del sediento. Te quiero

 

viernes, 24 de abril de 2020

Tripantu

Escucha Julia, tenemos que vernos, déjame pasar más tarde por tu casa… ¿estás bien?

No estoy en mi casa, estoy en Tracura.

-  En Tracura?  ¿Pero qué haces en Tracura?

-  Tomo distancia. Está bien tomar distancia en Tracura. Vine al Tripantu. Ya sabes, acá el tiempo se detiene. Los días se alimentan de silencios...

¿Aló, sigues ahí?       




Días de lluvia por los senderos escarpados y blandos, el agua congela mis pies, pero no me apuro. En cada paso descubro la vida en los ojos atentos de la bandurria y su cría apurando el vuelo tras ella, el choroy que rompe todos los silencios, el chucao en lo alto, fija la mirada en la disputa entre la diuca y el coliguacho por un gusanillo.
 
Días de sol apenas insinuándose entre los coihues, los raulíes, las lengas. Me pierdo hasta las últimas horas de la tarde y regreso en la nostalgia de la felicidad atrapada.

Ya la lluvia se encargó de borrar las lágrimas, de limpiar el celaje para aclarar las dudas oscuras, la confusión.
 
Días de lluvia desde la ventana. Música, melodía que vuelve sobre lo leído hace un siglo. Las palabras dicen otra cosa, cuentan lo que habían ocultado entre las hojas…

Días de lluvia…

Días de lluvia…

No me engañan, las conozco bien, son estas fotos las que llueven en el instante de obturar la pupila fugaz, irrepetible.

martes, 31 de marzo de 2020

carta de Francisco Ferreiro- Andalucía



para
 Hola bonita, espero que estés  de regreso del viaje al sur, ¡que bien que puedas dar pasos en el logro de tus proyectos! Si te parece bien me gustaría saber de como marcha paso a paso la concreción de la casa. Los sueños jalonan la vida y la impulsan con el entusiasmo de la alegría de seguir construyendo. Me gustaría poder conocer ese lugar.
Sin casa, con cimientos...contigo.
Aquí son tiempos extraños, comenzamos la tercera semana de confinamiento. Una situación nueva y nunca prevista, estar encerrados para protegernos de una enfermedad... Sabes que necesito el movimiento, el caminar por los campos solitarios y los montes. Es difícil sentirte un delincuente por salir a pasear. Lo hago por veredas solitarias, de forma clandestina, como un proscrito por querer contemplar una hermosa primavera, que prosigue su ciclo ajena al drama, que supone para los humanos los tiempos que corren. Nos hemos distanciado demasiado de la Pachamama; con una arrogancia y una soberbia que nos ha hecho pensar que somos superiores a ella. Quizás allí, por lo presente que tenéis la posibilidad de los sismos, sabéis de su poder y adoptáis una posición más humilde con respecto a ella. Son tiempos recios, solo el indomable entusiasmo por realizar los sueños y el amor los hacen llevaderos. Cuídate, protege tu proyecto vital incluso por encima de la realidad dolorosa de los hijos, yo lo procuro, y comparte conmigo, si quieres y si brota del corazón, lo dulce de la vida y lo amargo de la existencia. En tiempos azarosos un largo,larguísimo abrazo, donde se incube el diálogo y vibre el amor. Te quiero     

fabriciano ferrero

3:23 (hace 9 horas)

jueves, 9 de enero de 2020

Monotonia de la vida cotidiana


Monotonía de la vida cotidiana  

Guillermo Riedemann.




Solía permanecer tardes enteras

frente a la pequeña ventana

del estudio estrecho y frío.   

Miraba sin ver absolutamente nada,

absorto o perdido en fragmentos,

pedazos de recuerdos, fantasías

fuera de sentido y posibilidad;

ideas desechables o palabras

inútiles que se reunían y separaban

en una sucesión sin orden ni jerarquía,

una precipitación de imágenes sin señas

de relación, diálogos mudos sin respuesta

ni coherencia, pensamientos dejados atrás,

reflexiones deshilachadas que se volvían

pasado, olvido, y menos.

Horas con su propia música de fondo:

el televisor encendido en la sala

y el frenético zapping de la mujer de los ríos

o de alguien que la suplantaba

pero seguía siendo ella.