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sábado, 12 de diciembre de 2020
sábado, 8 de agosto de 2020
Una carta desde Fuenteheridos
El vie., 3 abr. 2020 a las 2:46, fabriciano ferrero
Ya
dispuesto a las 7´30, te mano mis buenos días, te lleguen cuando te
lleguen.El orden en los horarios me permite no descentrarme, en el fondo
soy el monje que nunca fui. Sin novedades en el confinamiento, sigo
viviendo de piel para adentro. ¡Que pena que no puedas ver el programa,
bellísimo!. de un Chile que es un poco mío; de un país al que
pertenezco, y que cambia su perfil de "largo pétalo de mar", por un
contorno de corazón. Aún no amaneció, pero lo adelanta el canto de un
ruiseñor que cada mañana me acompaña. Seguro que el pan sale bien,
aunque no este lo suficientemente cocido, le falte sal o levadura,,,
¿qué importa?, queda bien. Cuando tome un trozo durante el día pensaré
que es del que hiciste, Te meteré en los gestos prosaicos, como en una
oquedad en que meto los objetos valiosos y que conforman el "tesoro" de
un niño, que guarda como importante, la humilde canica, la moneda de
poco valor, el reloj estropeado hace tanto tiempo. Lo sencillo con valor
de alhaja, guardado a buen recaudo, en un lugar secreto. Los besos no,
los que me mandas los bebo con la premura del sediento. Te quiero
viernes, 24 de abril de 2020
Tripantu
Escucha Julia, tenemos que vernos, déjame pasar más tarde por tu casa… ¿estás bien?
No estoy en mi casa, estoy en Tracura.
- En Tracura? ¿Pero qué haces en Tracura?
- Tomo distancia. Está bien tomar distancia en Tracura. Vine al Tripantu. Ya sabes, acá el tiempo se detiene. Los días se alimentan de silencios...
¿Aló, sigues ahí?
…
Días de lluvia por los senderos escarpados y blandos, el agua congela mis pies, pero no me apuro. En cada paso descubro la vida en los ojos atentos de la bandurria y su cría apurando el vuelo tras ella, el choroy que rompe todos los silencios, el chucao en lo alto, fija la mirada en la disputa entre la diuca y el coliguacho por un gusanillo.
Días de sol apenas insinuándose entre los coihues, los raulíes, las lengas. Me pierdo hasta las últimas horas de la tarde y regreso en la nostalgia de la felicidad atrapada.
Ya la lluvia se encargó de borrar las lágrimas, de limpiar el celaje para aclarar las dudas oscuras, la confusión.
Días de lluvia desde la ventana. Música, melodía que vuelve sobre lo leído hace un siglo. Las palabras dicen otra cosa, cuentan lo que habían ocultado entre las hojas…
Días de lluvia…
Días de lluvia…
No me engañan, las conozco bien, son estas fotos las que llueven en el instante de obturar la pupila fugaz, irrepetible.
No estoy en mi casa, estoy en Tracura.
- En Tracura? ¿Pero qué haces en Tracura?
- Tomo distancia. Está bien tomar distancia en Tracura. Vine al Tripantu. Ya sabes, acá el tiempo se detiene. Los días se alimentan de silencios...
¿Aló, sigues ahí?
…
Días de lluvia por los senderos escarpados y blandos, el agua congela mis pies, pero no me apuro. En cada paso descubro la vida en los ojos atentos de la bandurria y su cría apurando el vuelo tras ella, el choroy que rompe todos los silencios, el chucao en lo alto, fija la mirada en la disputa entre la diuca y el coliguacho por un gusanillo.
Días de sol apenas insinuándose entre los coihues, los raulíes, las lengas. Me pierdo hasta las últimas horas de la tarde y regreso en la nostalgia de la felicidad atrapada.
Ya la lluvia se encargó de borrar las lágrimas, de limpiar el celaje para aclarar las dudas oscuras, la confusión.
Días de lluvia desde la ventana. Música, melodía que vuelve sobre lo leído hace un siglo. Las palabras dicen otra cosa, cuentan lo que habían ocultado entre las hojas…
Días de lluvia…
Días de lluvia…
No me engañan, las conozco bien, son estas fotos las que llueven en el instante de obturar la pupila fugaz, irrepetible.
martes, 31 de marzo de 2020
carta de Francisco Ferreiro- Andalucía
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Sin casa, con cimientos...contigo.
Aquí
son tiempos extraños, comenzamos la tercera semana de confinamiento.
Una situación nueva y nunca prevista, estar encerrados para protegernos
de una enfermedad... Sabes que necesito el movimiento, el caminar por
los campos solitarios y los montes. Es difícil sentirte un delincuente
por salir a pasear. Lo hago por veredas solitarias, de forma
clandestina, como un proscrito por querer contemplar una hermosa
primavera, que prosigue su ciclo ajena al drama, que supone para los
humanos los tiempos que corren. Nos hemos distanciado demasiado de la
Pachamama; con una arrogancia y una soberbia que nos ha hecho pensar que
somos superiores a ella. Quizás allí, por lo presente que tenéis la
posibilidad de los sismos, sabéis de su poder y adoptáis una posición
más humilde con respecto a ella. Son tiempos recios, solo el indomable
entusiasmo por realizar los sueños y el amor los hacen llevaderos.
Cuídate, protege tu proyecto vital incluso por encima de la realidad
dolorosa de los hijos, yo lo procuro, y comparte conmigo, si quieres y
si brota del corazón, lo dulce de la vida y lo amargo de la existencia.
En tiempos azarosos un largo,larguísimo abrazo, donde se incube el
diálogo y vibre el amor. Te quiero
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3:23 (hace 9 horas)
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jueves, 9 de enero de 2020
Monotonia de la vida cotidiana
Monotonía de la vida cotidiana
Guillermo Riedemann.
Guillermo Riedemann.
Solía permanecer tardes enteras
frente a la pequeña ventana
del estudio estrecho y frío.
Miraba sin ver absolutamente nada,
absorto o perdido en fragmentos,
pedazos de recuerdos, fantasías
fuera de sentido y posibilidad;
ideas desechables o palabras
inútiles que se reunían y separaban
en una sucesión sin orden ni jerarquía,
una precipitación de imágenes sin señas
de relación, diálogos mudos sin respuesta
ni coherencia, pensamientos dejados atrás,
reflexiones deshilachadas que se volvían
pasado, olvido, y menos.
Horas con su propia música de fondo:
el televisor encendido en la sala
y el frenético zapping de la mujer de los ríos
o de alguien que la suplantaba
pero seguía siendo ella.
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