Tengo abierta la tumba.
Tanto tiempo esperando. Es un tiempo maldito.
Trae a sus amigos, trae a su esposa y a sus hijos.
Trae la pala.
Trae claveles rojos.
Tanto tiempo esperando. Es un tiempo maldito.
Lo obligaron a correr
y lo acribillaron por la espalda y pasaron los años y nada…desaparecido.
Tanto tiempo esperando. Es un tiempo maldito.
Y no tiene ningún nombre, no! Solo un código. Será él?
Aún conserva la venda negra roñosa pegada en su mandíbula abierta.
Ya ves, ponte a cavar, y no creas todo lo que te dicen, un
racimo de huesos etiquetados con un número, no lo hace Rubén Cabezas.
Tanto tiempo esperando. Es un tiempo maldito.
Ya no quieren que busques más, ya están viejos y cansados,
es un juego de sangre, de odio y cobardía.
Cava ahí, bajo el espino para que sus brazos lo protejan de
los desprecios, que hasta la propia muerte lo ha olvidado.

Carmelita, no entraba aquí hace mucho rato. Quedé perpleja, trémula, acongojada y admirada por el blanco y negro y las palabrascuchilloscenizaspájaros. Cuéntanos cómo pariste estas hijas tan conmovedoras. Por ahora publico como Anónimo, pero crearé otro blog para comentarte desde ahí.
ResponderEliminar