La igualdad es la irremediable oposición a toda religión y a toda divinidad suprema. En una sociedad libre e igualitaria, la naturaleza divina, sustentada por el terror de la miseria humana, de la potencia autoritaria, sucumbirá irremisiblemente, porque esa naturaleza perderá toda razón de ser, perderá toda la irracionalidad (e intento de racionalidad) que la forma, puesto que no habrá nada arriba (ni abajo) de la naturaleza, solidaridad y razón humana.
Comte.
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