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domingo, 8 de agosto de 2010

TARDE DE MAYO


Se quedó allí, todo tibio, todo cálido,mirando el infinito
Su boquita y sus ojitos parecidas al padre.

La pasividad de su mirada,su alma tranquila,los párpados bien abiertos. Expectante...calladito, calladito....como esperando,no escuchando como si no le importaran los ruidosos comentarios de las abuelas y tías.
Se sentía a gusto en las manos firmes de su padre que lo acunaba,lo contemplaba y le hablaba con la mirada...era como si estuvieran solos y no existiera el tiempo.El cordón, enrollado en sus cuerpos, los unía. Caminaron juntos, de otoño al invierno, del invierno a la vía láctea, días y noches sin miedo ,pegaditos sintiendo el aliento de su padre que le hablaba del mundo ,del tiempo y del espacio, del big-bang que dio origen al universo, de las estrellas,de la luz de la luz del sol....y tomados de la mano saltaron sobre una estrella y de allí vieron los planetas, y le contó que después del enfriamiento de la tierra ,el agua se condensó formando los mares y océanos, le contó también que el agua tenia compuestos orgánicos que junto con el sol y otros componentes dieron origen a la vida....en distintas formas....y mucho pero mucho tiempo después, evolucionamos de otros mamíferos...y nacieron los pueblos...mira! ...mira hacia allá...por ahí andan los africanos, por allá los asiáticos ,mas alla los blancos y mas lejos los polares,todos tienen distinto color en la piel señaló, algunos viven en los campos,los indígenas sobre todo....y esos....¿por qué allá están todos amontonados ? - pregunta Clemente- porque ahí están las ciudades, gente que se agrupa para vivir en comunidad, para trabajar...es la civilización donde aprendemos a través del pensamiento, del conocimiento y con eso actuamos...por eso, nos diferenciamos del resto de los seres vivos, por la razón ,por el lenguaje. Pero también, así como puede el ser humano crear y construir también puede destruir.

Cuando , repentinamente la abuela estiró los brazos para cargarlo...Clemente lloró.



























3 comentarios:

  1. Tienes motivos para sentirte feliz porque tú das luz a Panchito, a Nicole, a Clemente, desde tu escondite, desde la estrella secreta donde vigilas el presente y la memoria.

    Tienes motivos para sentirte linda y no culpable.

    Tienes motivos para ser amada.

    Estás llena de luz, Carmelita, lo sabemos los que tenemos la suerte de tenerte cerca.

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  2. Me obligas a escribirte desde la dualidad. Aquella que nos dice que tus escritos tienen sensaciones que nos provocan, lo que no es fácil en cuerpos cansados. Que me invitan a seguir la narración del niño Clemente que se siente arrullado, abrigado, amparado ¿Será que eso aún lo buscamos todos? Pero también me siento agobiado, siento que de tí salen todas las ideas, que sacas las entrañas, que me golpean, que no me dejaste parar en la lectura. Que partes de una idea y terminas en otra. Que te subes a un bus y te bajas antes de llegar. Puede que, en realidad, así seamos todos. Desconcertados, movedizos, pero que nos permitimos rescatar nuestras vidas a través de la palabra. Y eso me encanta de tí.

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  3. Carmela querida:
    Que hermoso Clemente, que paz que irradia...una paz llena de alegría...., de satisfacción....de plenitud.....debe ser porque ya sabe la maravillosa "nona" que tiene, no me cabe duda que serán grandes amigos, porque tu le vas a trasmitir precisamente eso, el ser un gran amigo y una gran persona, como definitivamente tu lo eres!!!!

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