Nos hacen vivir en círculos volviendo siempre a lo mismo, nos tienen los óvalos hinchados y la cabeza cuadrada en la pirámide social con los muchos abajo y los pocos de la elite allá arriba en la cúspide del cono. Los partidos parten y reparten la torta entre ellos. Unos llaman desde la derecha, que es el llamado " diestro", tirando para atrás, otros tiran de la izquierda, el lado llamado "siniestro", como oscuro, lleno de mentiras, chupamedias, chupacabras, y correveidiles. Los del centro se hacen los paralelepípedos levantando dioses antropomórficos, en tanto los pasados para la punta siguen la línea recta hacia el extremo. En fin que estamos en un círculo vicioso que parece laberinto, del cual para salir sólo hay que dar un paso hacia afuera, hacia la libertad.
No mas geometría social.
La vida no se un laberinto, sino un viaje multicolor hacia el infinito. El mundo abierto para los de abajo.
Vamos a amasar juntos y compartir el pan de la dignidad.
Jaime Yovanovic.
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miércoles, 23 de marzo de 2016
jueves, 10 de marzo de 2016
No tengo...
No tengo recuerdos contigo.
No he visto nunca el vaho de tu aliento en invierno
Ni tus pisadas descalzas de la cocina a la alcoba
Ni la certeza de haberte encontrado en esa esquina
No recuerdo los vinos que no bebimos
Ni mi mano resbalando por tu cuerpo
Me deshice de los apegos
No espero reciprocidad camino liviana
No quiero perderme en una espera
La espera es un delirio
El enamorarse también lo es
Me une a ti el paso del tren a media noche despertando los durmientes que afirman los rieles
Los vagones saludando a las espigas
La estela que deja el humo del carbón de piedra que acarrean tus versos en la combustión de sus palabras
El silbido melancólico avisando la llegada a la estación de Reumén.
Y los besos de despedidas
Beso apasionado en la entrada o salida del metro como testigo
Beso en la cocina con el refrigerador mirando
Beso en el umbral de mi puerta con el vecino de enfrente mirando por el ojo de la cerradura.
Abrazos abrazos abrazos
La ausencia amorosa va solamente en un sentido y no puede suponerse sino a partir de quien se queda en una “calle de un solo sentido.”
No he visto nunca el vaho de tu aliento en invierno
Ni tus pisadas descalzas de la cocina a la alcoba
Ni la certeza de haberte encontrado en esa esquina
No recuerdo los vinos que no bebimos
Ni mi mano resbalando por tu cuerpo
Me deshice de los apegos
No espero reciprocidad camino liviana
No quiero perderme en una espera
La espera es un delirio
El enamorarse también lo es
Me une a ti el paso del tren a media noche despertando los durmientes que afirman los rieles
Los vagones saludando a las espigas
La estela que deja el humo del carbón de piedra que acarrean tus versos en la combustión de sus palabras
El silbido melancólico avisando la llegada a la estación de Reumén.
Y los besos de despedidas
Beso apasionado en la entrada o salida del metro como testigo
Beso en la cocina con el refrigerador mirando
Beso en el umbral de mi puerta con el vecino de enfrente mirando por el ojo de la cerradura.
Abrazos abrazos abrazos
La ausencia amorosa va solamente en un sentido y no puede suponerse sino a partir de quien se queda en una “calle de un solo sentido.”
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