La determinación de ella al exigirme tomar una decisión,fue
como el juicio final.
El ambiente cálido y apacible del cuarto no logró menguar el
frío que sentía en ese momento. Vi desfilar mi futuro…toda en ruina, desolado, sin
soporte, sin casa, y sin hijos; inestable, siempre de paso y sin moverme a
ninguna parte. Esperando que algún lugar
del mundo me pertenezca.
Tengo miedo a arrepentirme, quiero desaparecer y quiero
quedarme, quiero abrazarla hasta dejarla sin aliento y soltarla…darle la
espalda; quiero estar sólo…pero con ella; quiero irme…pero no quiero perderla.
Ahí estaba, digna, noble, limpia…mirándome y yo… rehuyendo,
manteniendo firme un laberíntico secreto. No quiero herirla prefiero callar…ya
no la amo, ya no le cerraré los ojos cuando muera, como le prometí.
Quiero llorar y lloro; aspiro con fuerza su aroma para
inmortalizarlo, para que me acompañe en el incierto, errante, y delirante
mañana que me espera.
Fumo y contemplo el vino para no mirarla…ella entiende…ella
sabe…ella presiente. Beso su mejilla…ella sorbe mi lágrima.
Me voy